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Formación Socio-política

Según explica el Sínodo de Obispos de 1971 “la acción a favor de la justicia y la participación en la transformación del mundo se nos presenta claramente como una dimensión constitutiva de la predicación del evangelio, es decir, de la misión de la Iglesia a favor de la redención de la humanidad y la liberación de toda situación opresiva” . Para la Compañía de Jesús, especialmente desde la Congregación General XXXII, “el camino hacia la fe y la justicia son inseparables”. Con la opción preferencial por los pobres y la promoción de la justicia, la Compañía pretende dar respuestas concretas, radicales y adecuadas a un mundo que sufre injustamente. Pretende promover una justicia sustantiva, capaz de producir cambios en las estructuras  injustas y opresivas que son un escándalo contra la humanidad y contra Dios. Esto requiere de un compromiso orientado a la acción a favor del pobre desde una valiente opción personal. 

Ese compromiso cobra pleno sentido desde el carisma de la Compañía en la medida en la que es respuesta a la fe. Es en Jesucristo, el “hombre para los demás”, donde radica nuestra opción por los pobres. Promovemos una justicia esperanzada con la que, con nuestro aporte personal, colaboramos en la construcción del reino de fraternidad prometido por Jesús. No promovemos una justicia materialista, separada de la fe  . “Es de la caridad de donde reciben su fuerza la propia fe y el anhelo de justicia. La justicia no logra su plenitud interior sino en la caridad. El amor cristiano implica y radicaliza las exigencias de la justicia al darle una motivación y una fuerza interior nueva. ...La justicia sin caridad no es evangélica”.  La proclamación del don contracultural de Cristo no es otra cosa más que la proclamación de un nuevo paradigma de humanidad que ve en Jesús “el camino, la verdad y la vida”.

Las obras educativas de la Compañía por su parte, juegan un papel importantísimo en esta labor: Toda la acción educativa debe estar en función de esta promoción de la justicia. En palabras del P. Arrupe “un apostolado tan sinceramente querido por la Compañía y de cuya trascendencia nadie duda, como es la educación en sus distintos niveles, debe ser sometido a reflexión en su forma concreta actual a la luz de las exigencias del problema social”. “Nuestra meta y objetivo educativo es formar hombres que no vivan para sí mismos, sino para su Dios y su Cristo, para aquél que por nosotros murió y resucitó; hombres para los demás, es decir, hombres que no conciban el amor a Dios sin amor al hombre; un amor eficaz que tiene como primer postulado la justicia que es la única garantía de que nuestro amor a Dios no es una farsa.” 

En el colegio, el área de Formación Social pretende ofrecer a todos los miembros de nuestra comunidad educativa la posibilidad participar en experiencias formativas que, acordes a su desarrollo evolutivo, les permitan entrar en contacto con la realidad de los pobres, para interiorizar el compromiso con la justicia que nace de la fe en Jesús. Estas experiencias han de ser significativas en orden a lograr la apertura al cambio. Pretende formar agentes multiplicadores de la auténtica solidaridad evangélica. Las actividades específicas buscan la sensibilización, la concientización y el compromiso solidario y comunitario, así como fortalecer valores de cooperación, solidaridad, entrega y fomentar la actitud de servicio en el marco de una formación integral.

Los Campamentos de Trabajo

Son experiencias formativas de inserción en obras de la Compañía de Jesús que se proponen a los alumnos a partir de noveno grado con la finalidad de exponerlos al contacto con realidades ricas en trabajo, cultura y generosidad pero con menores recursos y comodidades a los que la mayoría de nuestros alumnos están acostumbrados. La finalidad de éstos encuentros es la de confrontar el modo de vida de los participantes (el modo de relacionarse ante las cosas, las personas y Dios) con otro modo de vida distinto y enriquecedor que aporta una valoración a las oportunidades recibidas y un esfuerzo por superarse en el marco del estudio, el trabajo, la disciplina y la sana convivencia.

A partir de estas experiencias, esperamos que nuestros alumnos aprendan a valorar dones realmente importantes como la familia, el trabajo, el estudio, el silencio, la naturaleza, la responsabilidad; aprendan a relativizar algunas falsas dependencias relacionadas con la tecnología, el vestido, lujos, caprichos y se estimulen a crecer cualitativamente en su capacidad de relacionarse con otros desde lo que son y no desde lo que representan o tienen.

 
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