Para los que solo me escuchan. Soy el P. Jesús Orbegozo, Rector del Colegio San Ignacio. Con este mensaje, quiero hacerme presente entre ustedes, en sus casas, cuando vamos a cumplir la sexta semana de cuarentena. Estoy consciente de que este tiempo difícil y duro ha tenido un costo en múltiples facetas familiares, pero que también que como ustedes me han expresado, ha dado pie a oportunidades de gozo y crecimiento.

Quiero expresar que el Colegio, todo su personal, se siente cerca de ustedes, y que desea acompañarlos. También, a los docentes les ha supuesto un fuerte desafío de ser educadores de un modo nuevo. Para ellos también ha sido tiempo de costo y de oportunidad. Quiero reconocer su dedicación y compromiso.Todos estamos aprendiendo, quizás a marchas forzadas. La carga será más ligera si, de modo realista, aprendemos a llevarla juntos, con un poco de sabiduría y bastante paciencia. No hay lugar para una resignación pasiva, seamos creativos.Sugiero que diariamente, examinemos el día con honradez, delante de nuestro buen Dios (Pausa ignaciana), para reconocer los logros, y agradecerlos, y hacernos conscientes de las limitaciones y errores, para enmendarlos.  Y pidamos luz y fuerza. Si somos honestos y fieles a nuestra misión, como familia y como Colegio saldremos fortalecidos, con la conciencia de nuevas capacidades de las que no éramos conscientes y las creíamos más allá de nuestras posibilidades.A ustedes, papás y mamás, en medio de tanta oscuridad e incertidumbre, tengo que reconocerles el esfuerzo por su colaboración pedagógica. Y también pedirles que se dejen guiar por las propuestas de los docentes, que están dando lo mejor de sí, con las limitaciones que todos padecemos.Para ustedes papás y mamás, este confinamiento casero, no buscado, invita a generar modos nuevos de encuentro y de convivencia familiar, que espero llene de gozo sus corazones, juntamente con las de sus hijos e hijas.A mí me ha llamado la atención las recientes palabras del Papa Francisco ante el momento que estamos viviendo, e invito a adherirnos a ellas: "Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente". No nos sintamos solos. Rememos juntos. En este tiempo del paso de Dios por nuestras vidas, El estará siempre presente acompañándonos, ofreciendo su bendición….Caracas, 25 de abril de 2020